Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
se caracterizan por una alteración del comportamiento ingestivo de un individuo que presenta una
serie de conflictos psicosociales y estima que su
resolución está inevitablemente condicionada por el
logro y/o persistencia de un estado de delgadez. Los
TCA no son una patología moderna ni un problema
nuevo, ya que algunos fueron conocidos y descritos
en la antigüedad; lo novedoso, en cambio, es la
virulencia con la que se están presentando en las
últimas décadas en las sociedades industrializadas y
el cambio de actitudes que ésta ha tenido en sus
conceptos de salud y de ideal estético. El incremento
en los últimos años ha conducido a que durante la
última década se haya producido una gran proliferación de investigaciones a fin de poder determinar,
por una parte, los principales factores implicados
en la adquisición y mantenimiento de estos TCA y,
de otra, desarrollar instrumentos de evaluación y
procedimientos terapéuticos potentes para poder
tratar dichos trastornos y potenciar las vías para su
prevención.